domingo, 18 de agosto de 2013

Anotador grande con obras en collagraph

Si no fuera por los apuntes que vamos haciendo en una servilleta, un cuaderno o una libreta, las ideas se irían sin volver jamás. Porque, como escribía Pascal, hay pensamientos que se van y retornan pero también los hay que vienen y se van para nunca más volver. Por eso es prudente fijarlos en una libreta, tanto como el orden de las palabras en que se manifestaron.

A un escritor siciliano (Leonardo Sciascia) le gustaba comentar, de paseo por Roma, que siempre que pasaba frente a una papelería sentía lo mismo que un alcohólico frente a una cantina. No podía resistirse a entrar. Se metía sin pensarlo a comprar lápices, borradores, plumillas, tarjetitas de colores, tachuelas y libretitas que realmente no necesitaba pero que le encantaban como objetos tangibles y también por su olor, y hasta un mono de madera para modelar.Federico Campbel -México






No hay comentarios:

Publicar un comentario