Si no fuera por los apuntes que vamos haciendo
en una servilleta, un cuaderno o una libreta, las ideas se irían sin volver
jamás. Porque, como escribía Pascal, hay pensamientos que se van y retornan
pero también los hay que vienen y se van para nunca más volver. Por eso es
prudente fijarlos en una libreta, tanto como el orden de las palabras en que se
manifestaron.
A un escritor siciliano (Leonardo Sciascia) le gustaba comentar, de paseo por
Roma, que siempre que pasaba frente a una papelería sentía lo mismo que un
alcohólico frente a una cantina. No podía resistirse a entrar. Se metía sin
pensarlo a comprar lápices, borradores, plumillas, tarjetitas de colores, tachuelas
y libretitas que realmente no necesitaba pero que le encantaban como objetos
tangibles y también por su olor, y hasta un mono de madera para modelar.Federico Campbel -México



No hay comentarios:
Publicar un comentario